10 jun. 2013

El inicio de la vida social

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Algunas cosas resultan más difíciles de lo que deberían, o de lo que aparentan. Sabía que no sería fácil la separación y más cuando había estado tanto tiempo juntos últimamente. Además, seguía pensando que mi hijo era aun muy pequeño para empezar el jardín... me hubiera gustado que tuviera ya 3 años cumplidos cuando comience, pero es lo que les toca a los chicos que nacieron en junio... son los más pequeños de toda la clase. 

¿Alguna vez han pensado en no mandarlos más? Yo si, fue lo que más se me cruzó por la mente durante una semana y media. Las maestras jardineras tienen unos métodos un poco abruptos para llevar adelante la adaptación. Es en estos momentos cuando comprendo que esa es la forma, no hay otra, y que es normal que los chicos lloren los primeros días. Y más mérito aun les doy cuando veo hoy, tres meses después, lo que han logrado con mi hijo y sus compañeritos.


Pero es inevitable que a una madre le surgen miles de dudas verdad... Y más cuando en la reunión te dicen que la adaptación será de un mes y medio y después sólo te dejan quedarte con él la primera semana. Separarse y dejarlo llorando con gente extraña para él fue de lo más difícil que me ha tocado pasar. Durante la primera semana intenté dejarlo sólo varias veces, pero su respuesta fue comenzar a llorar desaforadamente. Caprichos. Si, sólo eran caprichos, pero eso no lo hacía más fácil. Y con todas las cosas que uno escucha, con las cosas que pasan en los jardines de infantes, te empiezan a entrar muchas dudas... Tal vez les haya pasado. Mis compatriotas tal vez recuerden un caso de maltratos en un jardín de infantes... fue justo antes de que comenzaran las clases, justo antes de comenzar nuestro primer día de jardín...

Fue un periodo difícil, sin dudas, pero es algo totalmente normal. Separarse de mamá no es sencillo, compartir tu día a día con otros cuantos chicos, los juguetes, a la seño, tampoco lo es. Como sea, no me rendí como pensaba hacerlo... fue duro, pero más rápido de lo esperado, el primer día lloró casi una hora, el segundo día entró llorando y después se calmó, al tercero, sólo llorisquó un ratito, para la segunda semana sin mamá en jardín, ya entraba caminando...

La adaptación al jardín es un proceso en el que todo puede pasar. He visto de todo en esos días,  Niños que, como el mio lloraban y lloraban pero después de adaptaban bien, niños que entraban sin problemas desde el principio pero después no querían saber nada, incluso niños que parecían muy adaptados y después terminaron abandonando. Y es que, como dicen los expertos, no es un proceso lineal, y se pueden esperar retrocesos. Y es que hay que entender que es un mundo totalmente nuevo para ellos, lleno de cosas desconocidas, un lugar en el que ya no es el único, mucho menos el centro de atención... un lugar en el que tiene que aprender a compartir y a convivir con pares.

Pero, después de todo, el jardín les hace mucho bien, los cambia de una manera jamás pensada, los hace crecer y tener amigos. Hoy mi bebé ya es todo un nene, un nene que suele rezongar un poco a la hora de ir al jardín, pero que luego sale contentó, con una sonrisa de oreja a oreja...

El período de adaptación valió la pena...



Una Bruja y sus dos Sapitos, Actualizado en: 9:00
Escrito por: Vanesa Villarreal


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