24 oct. 2013

Anécdotas: De compras

Imagen cortesía de C'es Moi
www.everystockphoto.com
Si había algo que disfrutaba, y mucho, antes de ser mamá, era ir de compras. Cada sábado, después de haber cobrado mi sueldo, iba con mi mamá al centro comercial de mi partido y volvía con varias bolsas: ropa, accesorios, adornos, cosas para el hogar. Si hay algo que detesto, y mucho, desde que fui mamá, es ir de compras. 

Bueno, mis gustos no cambiaron, ¡me encanta comprar! Soy casi una compradora compulsiva (lo sería si mi economía fuera un poco mejor). Pero ir de compras no es algo que le agrade a los más pequeñas... Y, para ser sincera, con dos hombres, creo que la posibilidades de ir de compras con dos niños a los que les encante comprar, nunca será una realidad para mi... Ya saben como son los hombres.


Aunque, en los primeros tiempos no era tan complicado como ahora. Anhelo aquellos tiempos en los que mi único problema era como meter el cochecito en los pasillos angostos de esa tienda. 

Hoy por hoy, ir de compras es una pelea constante de "dejá eso", "no te metas ahí", vení para acá", "no toques que se va romper"

Y hablando de "romper", de eso precisamente viene mi anécdota de hoy. Yo tengo ese problema de "niños toquetes". Sapito Mayor no lo era tanto de pequeño, pero ahora... ¡puf! En cuanto a Sapito Bebé, en cuanto tomó fuerzas para tomar cosas con las manos, ¡no deja nada sin manotear! Por suerte, a él aun lo puedo mantener lejos de las cosas que pueden llegar a correr un peligro (aunque no sé por cuanto tiempo más, porque la criatura ya anda dando sus primeros pasos por su cuenta, y creo que en breve lo tendré que andar corriendo por doquier)

Bueno, antes de terminar en cualquier otra cosa... Decía yo que está anécdota venía de romper. Y es que he pasado momentos bochornosos con Sapito Mayor. Adónde quiera que vaya, él se hace notar y las personas terminan aprendiéndose su nombre xD. Y me ha hecho pasar vergüenza una que otra vez, hasta han llegado a retarlo por hacer cosas indebidas. Pero nunca me he sentido tan avergonzada en mi vida como en mi última visita el súper.

Terremoto (que mejor definición que esa) tiene la costumbre de hacerse el payaso adonde quiera que vaya. Empieza a correr a tambalearse y a hacer de cuenta que se cae, incluso a tirarse al piso. Ese día estaba mucho más acelerado que de costumbre (lo que ya es mucho decir). Andaba corriendo y gritando por todo el mercado. Le llamé la atención un par de veces pero, como es su costumbre, mis palabras entraron por un oído y salieron por el otro.

Estábamos a punto de irnos cuando sucedió. Con Papá Sapo, elegíamos algo de carne para la cena, cuando se alejó un poco de nosotros. Hacía poco habían cambiado todas las cosas de lugar y, ahora, justo al lado de las heladeras con carne estaban las góndolas de vinos. ¿Se imaginan que pudo haber pasado?

¡Correcto! Jugando a que se mareaba y caía al piso, chocó su espalda contra la góndola y ¡paf! tres botellas cayeron del estante y se hicieron trizas contra el suelo. Yo creo que el estruendo se escuchó en todo el mercado. Y para colmo de males. La mujer de la limpieza estaba a unos metros de allí y presenció toda la secuencia. Creo que, al igual que yo, se agarró la cabeza al ver lo que sucedía. Fue como todo en cámara lenta... Aunque no fueron más que unos segundos, tan pocos segundo que ni siquiera me dio tiempo a gritarle que se alejara de las botellas, por que las iba a romper. Claro, toda la gente se volteó a ver que sucedía...

Supongo que el niñito se asustó demasiado, pues ni siquiera noté el momento en que se apareció a mi lado. Y ni siquiera hizo falta que lo retara para que se pusiera a llorar como marrano.  Igual no se iba a salvar del regaño, estaba demasiado moelsta y avergonzada, y su papá también (y para que él se avergüence...)

Inmediatamente lo subí al carrito y salimos del lugar, sin siquiera comprar la carne que buscábamos. Otro bochorno: Sapito Mayor lloró a grito limpio hasta que salimos del mercado...

Ahora si que he decidido que las compras en el súper las haré sin la compañía de niños molestos...
Una Bruja y sus dos Sapitos, Actualizado en: 12:31
Escrito por: Vanesa Villarreal


:) :( ;) :P :D :/ :x :* :O :S :| B) :w :a :)) :(( O:) 7:) 7:P X( (:| =)) I-) 2:P =DD X_X :!! :q ^_^ :ar!

5 comentarios:

  1. jajajaja el antes y después de la maternidad!!! Me siento super indentificada, che!!! Hoy en día odio ir de compras cuando antes me encantaba... será hasta que deje a Muriel con sus abus y me vaya sola a hacer como que nunca fui madre!!!

    Un abrazo...

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    1. Creo que esa es la única posibilidad de disfrutar un día de compras!! xD

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  2. si para mi con uno es todo un reto yate imagino a ti con los dos, si es el super andamos entre me subo y me bajo del carro, lo empujo, lo empujo de rodillas, le hago hoyitos a los empaques de carne en verdad es toda una fiesta en especial porque ya no es como cuando bebé lo entreteniamos con un juguete, pero mi mayor miedo es cuando vamos a las departamentales un peque tan peque se pierde tan rápido entre los estantes que sea ropa para una ocasión especial o algo de extrema urgencia prefiero evitarme el viaje

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    1. Afortunadamente uno aun no molesta... pero ya me veo cuando camine y hagan lio los dos!!!

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  3. Jajaja, Vane, que anécdota más divertida, cuando la ves desde fuera. El pobre Sapito se llevó un susto tremendo, suficiente castigo es ese , yo creo que no lo volverá a hacer, recordando la verguenza y el ruido del estallido de las botellas ;)

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