1 nov. 2013

La decadencia del zoo

Uno de los paseos que más agradan a los más peques, sin dudas, es un zoológico. ¿A qué niño no le gusta ver animales, alimentarlos, tocarlos? Pero, ¿y qué pensamos las mamás? A mi particularmente el zoológico me deprime. Para empezar, creo que los animales salvajes deberían ser eso: salvajes. No hay ninguna razón para que un animal que debería ser libre este detrás de una reja. Y claro que son mejores los lugares tipo Temaiken, es decir, donde los animales no están tras una reja si no en un espacio abierrto y muy parecido a su ámbito natural, pero siguen estando en cautiverio. Pero dejemos de lado mi lado "ecologista", el que no existan más estas cosas no es algo que depende de una persona, o de un grupo de ellas, sino más bien debe de ser producto de un cambio social y culturas que... lejos esta de pasar.

Si vamos al caso, así como "sin clientes no hay trata", "sin clientes no hay zoológico", y clientes sobran. Y yo soy una de ellos. Claro, cuando una tiene hijos se olvidan un poco todos esos ideales que no son más que eso: ideales. Es que, a pesar de todo, un zoológico es una salida bastante educativa, sobre todo para los más peques, que pueden conocer muchas clases de animales. ¡Y, además, les encanta!

¡La cantidad de veces que habré ido a ese zoológico de chica! Por poco e iba una vez al mes, aprovechando la económica entrada y que los chicos entraban gratis. Y era un lindo paseo. Hoy las cosas son bastante diferentes. Económico en este país no queda nada. Pero además de eso, el zoológico esta bastante abandonado. Muchas de las atracciones que más recuerdo de mi infancia han desaparecido. 

Sapito Mayor fue ya dos veces. La verdad es que la segunda vez que fuimos casi que pagamos una entrada para estar en el carrousel y darle galletitas a los pequeños animales que están sueltos. ¡Si! darle galletitas a los animales está prohibido, pero la verdad fue que compramos el alimento que te venden para los animales y ellos ni siquiera lo probaban, preferían comer galletitas.

No es que dude del profesionalismo de los veterinarios y cuidadores del zoo, no quiero dudar de que traten de la mejor manera a los animales, no estoy ahí, no sé como son las cosas. De lo que si puedo opinar es de lo que veo. 


Los "habitats" de los animales poco se parecen a sus hogares en la vida salvaje, más bien se parecen a "cárceles". Jaulas con suelos de arena o tierra, algunos gozan de algún que otro árbol o plantas, pero no mucho más. 

Y, además, está la gente que poco respeto tiene por los animales. Entonces vemos a chiquillos gritando y arrojando alimento contra los animales como si fueran proyectiles... y los padres que en lugar de reprender y enseñar que eso no se hace, ¡se ríen! ¡A ver si les gustaría a ellos estar encerrados en una jaula y que encima les arrojen cosas!

Y también está el tema de la comida. Esos baldecitos que te venden con alimento que pareciera hecho de oro por lo que cuesta y que vos comprás sólo para que tu hijo tenga el gusto de poder alimentar a algún animal salvaje (o no tanto) pero con la sensación de que es muy extraño que tooodoooos los animales de todas las especies coman el mismo tipo de alimento. Ese "alimento balanceado" me recuerda mucho al alimento para conejos, sólo que en bocados más grandes.

Claro, como al zoo lo visitan miles y miles de personas por día, los 7 días de la semana, los 365 días del año y la gran mayoría se ve obligado por sus hijos decide comprar el alimento, loa animales ya están más que cansados de él y ni siquiera lo prueban. Te das cuenta de entrada, cuando ves que las jaulas están llenas de alimento tirado por todos lados. 
La última vez que fuimos, muchos de los animalitos se mostraron más interesados en las galletitas María que llevamos para mi hijo... ¡Así que terminamos dándole de esas! Aprovechando que no hay nadie que controle que no se le de otro tipo de alimento a los animales, como advierten los carteles en todo el lugar. Claro, esas advertencias seguramente son para que compres el alimento que ellos te venden.

Debo admitir que hay otras cosas que no me gustan, como el olor que abunda en todo el lugar (que le voy a hacer, soy un bicho de ciudad), ¡y encima tengo el descaro de decir que quiero llevar a Sapito Mayor a una granja! No creo que lo soporte más de una hora jaja. Por eso es que ya tengo asumido que, cada vez que vamos al zoológico, vamos comidos... Y la cena la reservamos para cuando salgamos de ahí, porque comer con el olor a "naturaleza" me hes imposible.

Finalmente he de decir que a mi hijo le siguen encantado los animales (aunque me salió medio parecido a mi en eso de que no le agradan los feos olores) y creo que Sapito Bebé será peor... Con diez meses ya corre tras mis gatos y hasta quiere agarrar a la tortuga. Por lo tanto, creo que por los próximos 10 años de mi vida, el zoológico será siendo una visita obligada... Esperemos que, al menos, lo mejores un poco, para que vuelva a ser lo que alguna vez fue...



Una Bruja y sus dos Sapitos, Actualizado en: 11:04
Escrito por: Vanesa Villarreal


:) :( ;) :P :D :/ :x :* :O :S :| B) :w :a :)) :(( O:) 7:) 7:P X( (:| =)) I-) 2:P =DD X_X :!! :q ^_^ :ar!

5 comentarios:

  1. La verdad que cada vez te dan menos ganas de ir, da mucha pena en el estado que están. No nos olvidemos que hace poco murió un oso polar por las altas temperaturas, justamente porque no esta en un hábitat preparado para su supervivencia. La ultima vez que fui a un zoo fue cuando tenia 8 años, y recuerdo haberme ido sorprendida de ver a las personas entrando en las jaulas de los leones, subiéndose arriba de los elefantes, siendo que estos animales son salvajes por naturaleza. Coincido con vos en que todo es un vil negocio que siempre va a tener consumidores, pero ojalá que tomen conciencia y les den el espacio que les corresponde a estas criaturas.
    Un beso grande, Rocio.
    http://la-hechiceradelalma.blogspot.com

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    1. Como olvidarlo!! Fue la Navidad pasada y le echaron la culpa al calor y a la pirotecnia... Esta bien, 50 grados de temperatura no es algo normal para estos lados, pero de todos modos, se suponen que ellos son los expertos y deben estar preparados para esas cosas....

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  3. La verdad es que sí que dan un poco de penita como están los animales en el zoo. Yo al último que fui fue al de Barcelona, y los leones estaban de un despeluchado y de viejos que creo que serían los mismos que vio mi madre hace 30 años cuando vino a este zoo por primera vez. Los espacios son muy pequeños y así no hay forma de recrear su hábitat natural.

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    1. Bueno, eso me pasa a mi también... Cada vez que visito el zoológico de Buenos Aires tengo la impresión de que son los mismos animales que yo veía cuando era chiquita... O será que el cautiverio los envejece más rápido?

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