23 sept. 2014

En el bondi.

Aun recuerdo cuando viajar en colectivo, o en tren, esa todo un espectáculo para mi. Adoraba los viajes largos en tren. Si, claro, seguramente era porque nunca había viajado en la hora pico...

La ciudad cada día está más imposible. Y una se tiene que enfrentar todos los días al tránsito de BuenosAiresQuerido. O, mejor dicho, tiene que sufrir en tránsito de BuenosAiresQuerido. Y a los accidentes, los cortes por mejoras y los piquetes.



Recuerdo que hace un tiempo (un par de años, no estoy hablando de mi infancia), llegaba a la facultad en una hora y media, como mucho, arriba del colectivo. El año pasado, cuando decidí ir a votar por el claustro de graduados, me quise pegar un tiro al ponerle más de dos horas al mismo viaje que hacía años atrás.

Pues si, cada día hay más coches en la calle. Y cada día hay más gente en la ciudad. Estas son las consecuencias de que todo esté centralizado en la capital.

Y los colectiveros que no ayudan. Esos que cuando ven que el bondi se les empieza a llenar, empiezan a ver la vista gorda a los brazos extendidos sobre la calle. O aquellos otros, que no te quieren abrir la puerta una vez que salieron de la parada, aunque se hayas quedado a dos metros, parados por el semáforo.

El bondi que ven en la foto es mi amado 15, (para los que no se dieron cuenta, estoy siendo sarcástica), el que todas las mañanas me lleva a ese lugar al que no quiero ir, pero que paga mis cuentas, y el que me trae de regreso al lugar del que no me quiero ir, con las personas que más amo en el mundo. Paradojicamente, también es el que más puteadas se lleva por hacerme llegar tarde al laburo y demorar mi regreso a casa.

Si, es el típico bondi que recorre toda la capital y se queda atascado en el tránsito lento de la ciudad, que, cuanto más al centro, más lento. Entonces, si no salís 18:00 del laburó y agarras el último colectivo que zafa de la hora pico de la vuelta a casa, te comes media hora esperando, si no tenés la mala suerte de que el que viene a la media hora, siga de largo. Y después te caen todos juntos. Claro, vos siempre te tomás el primero y viajas como sardina (ni siquiera como ganado, el ganado viaja mejor), mientras que el de atrás venía vacío.

Y por las mañanas no es mucho mejor. Es que da la casualidad que también es el típico bondi que viene por la panamericana y agarra todas esas zonas complicadas en las que todos los días hay un piquete (esa gente que se cree que la única forma de hacerse sentir es cagándole arruinando el día al prójimo.

Y ni hablar si el viajecito te.lo comes con un niño (o dos) hiperactivo, que agarró esa desesperante costumbre de preguntar cuanto falta cada 5 minutos.

Pero bueno, es lo que hay. Un auto no solucionaría las cosas, pues aún seguiría padeciendo el tránsito y, además, se agregaría el otro eterno problema del portero: estacionar. No por nada, muchos de los que tienen coche, optan por usar el transporte público. Lo único que me quedaría sería mudarme a una zona más despoblada, San Luis o el Sur serían buenas opciones.

Una Bruja y sus dos Sapitos, Actualizado en: 8:00
Escrito por: Vanesa Villarreal


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