Una Bruja y sus dos Sapitos: Ojo al piojo...

7 mar. 2016

Ojo al piojo...

Imagen cortesía de Mamá Ilustrada. 
Cinco años. Cinco años invicta llevaba. El sapitomayor jamás había tenido "visitas en su cabeza", y eso que siempre se ha juntado con niños cuyos cabellos están más superpoblados que China. Tal vez por eso me relajé. Demasiado. 

En toda mi vida, sólo me he contagiado dos veces. Una por allá, por los 12 años, y otra ya de grande, cortesía de mi ahijada. Por eso, y con la experiencia de haber pasado el jardín sin problemas, llegué a pensar que mi hijos correrían con la misma suerte. Eso, sumado a la idea de que, siendo varones y teniendo el cabello corto, sería muy complicado albergar visitantes, hizo que no me preocupara mucho por el tema.

ERROR 1.

Cuestión que volvíamos de las vacaciones. Antes de irnos les habíamos pasado por la peluquería, por ese asunto de que los niños no son muy amigos del peine. Como dije, volvíamos de las vacaciones. Todo normal. Jamás vi algo raro, jamás los vi rascarse. 

Fui yo la que empezó a sentir cierto picazón. Al principio no le di importancia. Durante las vacaciones había reemplazado mi shampoo anti caspa por uno de esos que prometen dejar tu cabello súper lacio, es que antes de irme de vacaciones me había hecho un alisado casero para evitar llevar a mi fiel compañera la planchita conmigo, y quería mantenerlo. Así que atribuí la picazón a la caspa.

ERROR 2.

Con el pasar de los días comencé a darme cuenta que picaba demasiado para ser caspa. Así que hice que lasantaabuela desempolvara el peine fino y comencé a pasármelo. Bingo! Estuve un largo rato, fueron apenas unas pocas, pero había que exterminarlas.

La pregunta era ¿de dónde salieron? Cómo dije ya tenía antecedentes de contagios de grande, pero esta vez no había estado con mi ahijada. La cuestión era que si yo tenía, seguramente los iba a contagiar.

ERROR 3.

Ese sábado después de comer, decidí pasarle el peine fino al más chico (el mayor huyó apenas vio el peine). Faltaba una semana para que empezaran las clases. Rápidamente entendí que yo no lo había contagiado, si no que había sido al revés. Me impresionó la cantidad de "bichitos" que podían esconderse en tan poco pelo. Obviamente que fui a buscar al otro para hacer lo mismo.

Esa tarde, la santaabuela y yo nos dedicamos a desalojar a los inquilinos. Esa misma tarde, le compré unos de los remedios más conocidos de estos lados y empezamos el tratamiento. Para el final del fin de semana ya casi habíamos logrado su extinción.

Los siguientes días fue pasar el peine fino (con todo lo que eso implica con dos niños a los que no les gusta peinarse), para sacar a los últimos rezagados.

Ahora aprendí la lección. Ahora, con las clases ya comenzadas, he decidido dedicar los fines de semana a, al menos, una revisión de control. Nunca está de más, como todos saben, más vale prevenir que curar...


Image and video hosting by TinyPicImage and video hosting by TinyPicImage and video hosting by TinyPicImage and video hosting by TinyPicImage and video hosting by TinyPic
Una Bruja y sus dos Sapitos, Actualizado en: 8:00
Escrito por: Vanesa Villarreal


:) :( ;) :P :D :/ :x :* :O :S :| B) :w :a :)) :(( O:) 7:) 7:P X( (:| =)) I-) 2:P =DD X_X :!! :q ^_^ :ar!

No hay comentarios:

Post nuevo Post antiguo Home
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...